Trabajamos ya en 70 países gracias a la ayuda de Dios y al apoyo de miles de colaboradores voluntarios que dedican sus vidas al servicio de otros.
REMAR es una ONG sin ánimo de lucro, que cuenta con un número de personas dedicadas íntegramente a la ayuda humanitaria, que en su mayoría han sido primeramente ayudados a salir de situaciones precarias y que deciden amparar a otros que se encuentran en situación de emergencia.
REMAR es una ONG sin ánimo de lucro, que cuenta con un número de personas dedicadas íntegramente a la ayuda humanitaria, que en su mayoría han sido primeramente ayudados a salir de situaciones precarias y que deciden amparar a otros que se encuentran en situación de emergencia.
Remar en Argentina | Sirviendo al prójimo desde 1992, año en el cual Dios abrió las puertas y empezamos una obra que hoy se extiende a lo largo y ancho de la republica Argentina, haciendo presencia en 26 ciudades donde a través de los diferentes frentes de trabajo aportamos un granito de arena para ayudar y levantar a los más necesitados y marginados, como a todos aquellos que por problemas de drogodependencia y marginación requieren una mano amiga y una voz de aliento.
Contamos con nuestros centros de rehabilitación tanto para hombres y mujeres, donde no solo realizamos un trabajo de desintoxicación al cual llamamos primera fase, sino que también llevamos al individuo a resocializarse y entender que a través de algún oficio o tarea puede enfrentar una nueva etapa de su vida sintiéndose útil para la sociedad, a esta etapa le llamamos segunda fase.
Ayudamos a mujeres solteras, mujeres con niños que traen consigo las consecuencias de violencia intrafamiliar, violaciones y todo tipo de situaciones de riesgo para su salud tanto física como espiritual.
Tenemos un trabajo arduo en las cárceles de Batan (Mar del Plata) y en la carcel de Resistencia, con pabellones propios y ayuda de todo tipo; a su vez trabajamos con visitas a cárceles en otras ciudades.
Nuestro trabajo también alcanza a los ancianos, quienes en Córdoba cuentan con una casa donde son atendidos y cuidados.
Desde 1992 hemos atendido a más de 30.000 personas que han asistido de forma libre a nuestros centros, donde son bien recibidos y de manera gratuita atendidos en situaciones de adicciones y marginación.
Los niños en Remar también son parte importante de nuestra labor, para ellos tenemos hogares en cada una de las ciudades donde tenemos operaciones.
REMAR desde sus comienzos, tiene como misión mejorar las condiciones de vida de los niños y niñas, familias y comunidades en países y regiones pobres, a través de proyectos autosostenibles de desarrollo integral y actividades de sensibilización, con la finalidad última de propiciar cambios estructurales que contribuyan a la erradicación de la pobreza, y siempre de una manera voluntaria, con personal no remunerado.
Su meta es luchar contra la marginación, el hambre, la deficiente nutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y la falta de instrucción; y trabajar para erradicar las causas estructurales que las producen: la injusticia, el desigual reparto de los bienes y las oportunidades entre las personas y los pueblos, la ignorancia, los prejuicios, la insolidaridad, la indiferencia y la crisis de valores humanos y cristianos.
REMAR desde sus comienzos, tiene como misión mejorar las condiciones de vida de los niños y niñas, familias y comunidades en países y regiones pobres, a través de proyectos autosostenibles de desarrollo integral y actividades de sensibilización, con la finalidad última de propiciar cambios estructurales que contribuyan a la erradicación de la pobreza, y siempre de una manera voluntaria, con personal no remunerado.
Su meta es luchar contra la marginación, el hambre, la deficiente nutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y la falta de instrucción; y trabajar para erradicar las causas estructurales que las producen: la injusticia, el desigual reparto de los bienes y las oportunidades entre las personas y los pueblos, la ignorancia, los prejuicios, la insolidaridad, la indiferencia y la crisis de valores humanos y cristianos.
Nuestra visión, cuyo fundamento es el Evangelio Cristiano, es que cada persona, hombre y mujer, en virtud de su dignidad e igualdad fundamental sea capaz de ser, por sí mismo, agente responsable de su mejora material, de su progreso moral y de su desarrollo espiritual, y goce de una vida digna.
Misión:
REMAR tiene como misión mejorar las condiciones de vida de los niños y niñas, las familias y comunidades en países y regiones pobres, a través de proyectos autosostenibles de desarrollo integral y actividades de sensibilización, con la finalidad última de propiciar cambios estructurales que contribuyan a la erradicación de la pobreza.
Luchar contra la marginación, el hambre, la deficiente nutrición, la miseria, la enfermedad, el subdesarrollo y la falta de instrucción; y trabajar para erradicar las causas estructurales que las producen: la injusticia, el desigual reparto de los bienes y las oportunidades entre las personas y los pueblos, la ignorancia, los prejuicios, la insolidaridad, la indiferencia y la crisis de valores humanos y cristianos.
La dignidad de la persona, eje y fundamento de todo proyecto social, económico, político y cultural.
El destino universal de los bienes, orientados a garantizar condiciones de vida digna para todos.
El bien común, que se considera alcanzado cuando los derechos humanos son garantizados, respetados y promovidos.
La Solidaridad, como determinación firme de trabajar por la justicia, de manera organizada y perseverante, por la vida digna de las personas más empobrecidas de la tierra.
Valores instrumentales (relativos a la misión):
El voluntariado como cultura del servicio y la gratuidad, como alternativa a la competitividad y el economicismo, en orden a la transformación más justa y solidaria de la sociedad.
El voluntario asume las responsabilidades de los órganos de gobierno, dirección y gestión.
La austeridad en los gastos y en el consumo, orientada al compartir y al desarrollo de estilos de vida sostenible, respetuosos con el medio ambiente.
La cultura de la paz, construida sobre el diálogo, la reconciliación, la amistad y el respeto por la vida, no colaborando en ningún caso con acciones bélicas, partidistas o que impliquen violencia al ser humano o a la naturaleza.
La cooperación y la coordinación con otras organizaciones para atender las solicitudes de todas las personas en situación de exclusión, sin distinción de sexo, raza, país o religión.
PRINCIPIOS Y VALORES
La cultura que orienta nuestra organización y la gestión de los recursos está conformada por los siguientes VALORES: Valores finales (relativos a la visión):La dignidad de la persona, eje y fundamento de todo proyecto social, económico, político y cultural.
El destino universal de los bienes, orientados a garantizar condiciones de vida digna para todos.
El bien común, que se considera alcanzado cuando los derechos humanos son garantizados, respetados y promovidos.
La Solidaridad, como determinación firme de trabajar por la justicia, de manera organizada y perseverante, por la vida digna de las personas más empobrecidas de la tierra.
Valores instrumentales (relativos a la misión):
El voluntariado como cultura del servicio y la gratuidad, como alternativa a la competitividad y el economicismo, en orden a la transformación más justa y solidaria de la sociedad.
El voluntario asume las responsabilidades de los órganos de gobierno, dirección y gestión.
La austeridad en los gastos y en el consumo, orientada al compartir y al desarrollo de estilos de vida sostenible, respetuosos con el medio ambiente.
La cultura de la paz, construida sobre el diálogo, la reconciliación, la amistad y el respeto por la vida, no colaborando en ningún caso con acciones bélicas, partidistas o que impliquen violencia al ser humano o a la naturaleza.
La cooperación y la coordinación con otras organizaciones para atender las solicitudes de todas las personas en situación de exclusión, sin distinción de sexo, raza, país o religión.
HISTORIA DE REMAR
Primeros Pasos
El día 27 de Febrero de 1992, llegamos a córdoba, Argentina siete misioneros procedentes de España. habíamos tomado la decisión de venir a ayudar a los necesitados de este país, a raíz de una invitación que surgió desde córdoba y nos abrió las puertas para desembarcar. los comienzos fueron duros, las iglesias no entendían nuestro ministerio, costaba que se no abriesen puertas. argumentaban que argentina no era país de consumo de drogas.
Nosotros les respondimos que si el señor nos había traído hasta aquí era por algo y que si bien la percepción era que no había excesivo problema con las adicciones, seguramente pronto lo iba a haber. dios no hace las cosas por que sí, sino con un propósito. además, era evidente y generalizado el consumo social del alcohol y los manifiestos problemas sociales, así que aquí estábamos para ayudar. La primera casa que abrimos fue la granja de primera fase de Copina, en las altas cumbres. este era un antiguo hotel con ocho habitaciones con baño privado de excelente construcción de sillería de piedra. logramos adquirirlo con fondos provenientes de España y, tras una intensiva remodelación, pronto estaba lleno de argentinos que necesitaban ayuda en su proceso de rehabilitación.
También acudían a nosotros en gran número, mujeres con problemas sociales, la mayoría con un número significativo de niños. Nosotros, al ser todos varones, no podíamos ofrecer la ayuda necesaria, por lo que solicitamos de nuestra iglesia en España, el arribo de una hermana misionera para que quedara al frente del hogar de mujeres y niños. con fondos provenientes de nuestra asociación en España, adquirimos una casona en Villa allende, a la salida de córdoba, que pronto estuvo completamente llena de las personas que acudían a nosotros solicitando nuestro amparo.
Pero teníamos gran dificultad para tratar las adicciones de los cordobeses en su misma ciudad. La experiencia de tantos años de trabajo y la revelación de dios, nos ha enseñado que el adicto tiene que salir de su ambiente y de las presiones que soporta durante su tratamiento y que le es sumamente beneficioso cambiar de aires y de horizontes para no sentirse influido o presionado por el círculo cotidiano donde antes había sucumbido. Se planteaba el reto y la necesidad perentoria de abrir obra en otra ciudad y poder ayudar mejor a las personas al sacarlas de las presiones que les habían llevado a las adicciones. Y ese desafío tenía un solo nombre: buenos aires. Esta es la urbe más grande del país y su capital, donde residen mas de catorce millones de personas y donde, por ende, la problemática social y de adicciones es más acuciante.
Hacia allí nos dirigimos con premura y después de buscar una vivienda con oficinas y resolver también el asunto de los vehículos, solicitamos a España la llegada de otro grupo de misioneros, que nos fue enviado con diligencia. pudimos resolver así el problema que teníamos a la hora deafrontar las internaciones de personas con problemas de adicción. allí la obra se desarrolló con prestancia y pronto teníamos una hermosa granja en san miguel de monte, en la provincia de buenos aires, llena de personas de todo el país que buscaban refugio contra el turbión de las adicciones.
Además desarrollamos emprendimientos empresariales para el sostenimiento de la obra en la ciudad de lanús y en la capital. después vendría rosario, casi a la mitad de camino entre nuestras dos obras, con nuevos desafíos y vicisitudes, pero que ayudó a amparar cientos de personas de esa ciudad. Y tras de ella mendoza, desde donde nos llamaban al contemplar los resultados de la ayuda gratuita que ofrecíamos a las personas necesitadas. allí pudimos también atender numerosas necesidades y contemplar el floreciente desarrollo de nuestra obra en aquella ciudad. logramos adquirir una hermosa finca en desuso y encaramos la plantación de 10.000 durazneros que plantamos con nuestras propias manos y otros desarrollos agropecuarios que dios nos concedió la gracia para ser protagonistas de su desarrollo.



